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Programa de beneficios para pacientes

Trastorno bipolar

Introducción

El estado de ánimo es el tono afectivo profundo y sostenido que pone el fondo para el comportamiento de un ser humano, y el color para la propia experiencia de estar en el mundo.

Las modificaciones del estado anímico pueden traducirse en signos accesibles a la observación de otros (por ejemplo, el llanto o un gesto adusto), o en vivencias estrictamente privadas (como la desesperanza).

El estilo psíquico de un ser humano resulta de un patrón estable en el modo de sentir, pensar y actuar con el que imprime un sello personal a su comportamiento. Los rasgos que lo definen corresponden a dos instancias sucesivas y complementarias:

El temperamento, que es el sustrato biológico sobre el que se moldea la personalidad. Es innato e invariable, y determina la manera natural con que un individuo interactúa con el mundo que lo rodea.
El carácter, que está formado por los hábitos adquiridos a través de la educación, mediante el uso de la inteligencia y la voluntad, y sobre el formato básico que ofrece el temperamento.

En algunas personas, la presencia de un temperamento particular, relativo al estado de ánimo (depresivo, ciclotímico, hipertímico, irritable, ansioso), puede resultar ilustrativa de su vulnera-bilidad especial para desarrollar trastornos afectivos.

Las fluctuaciones del estado de ánimo son habituales en la vida humana, en especial cuando se dan en el contexto de situaciones estresantes. Sin embargo, los cambios del ánimo que son agudos y persistentes, y provocan malestar o dificultad para sostener la actividad normal, pueden señalar la existencia de un trastorno afectivo.

Con frecuencia tendemos a considerar los desórdenes del estado de ánimo en línea con las variaciones afectivas normales, como sus expresiones extremas. No obstante, las personas que tienen la experiencia personal de estas enfermedades, reconocen habitualmente unas cualidades propias de los estados patológicos, bien distintas de las oscilaciones saludables.

El Trastorno Bipolar es una enfermedad al mismo tiempo crónica y recurrente, que resulta de la perturbación de los mecanismos cerebrales destinados a la regulación afectiva y se manifiesta mediante fluctuaciones en el estado de ánimo que exceden en intensidad y calidad las variaciones saludables.
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Afecta a más del 1% de la población mundial, independientemente de la raza, la nacionalidad y el status socioeconómico.
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El Trastorno Bipolar se pone de manifiesto por primera vez a cualquier edad, pero su presentación original es más frecuente entre los adolescentes y los adultos jóvenes (13 a 30 años de edad), y suele recibir el diagnóstico recién al cabo de varios años.
Frecuencia

En conjunto, el Trastorno Bipolar es ligeramente más frecuente en mujeres. El Trastorno Bipolar tipo I afecta por igual a ambos sexos. Se hace más frecuente en mujeres en la medida en que en sus manifestaciones predomina la depresión. De este modo, entre las personas con Trastorno Bipolar II hay casi dos mujeres por cada varón.

Las características de la historia natural del Trastorno Bipolar hacen que con frecuencia sea útil graficar la evolución de cada paciente individual en una “línea de tiempo”, que contenga referencias a la polaridad de cada fase aguda, los tratamientos en cada período sintomático y eutímico, y los eventos vitales significativos.

Las personas con Trastorno Bipolar tienen, con frecuencia, otras enfermedades psíquicas y físicas asociadas.
Clasificación

Todas las clasificaciones vigentes en la actualidad reconocen dos grandes tipos de Trastorno Bipolar: I y II.

TRASTORNO BIPOLAR TIPO I
El diagnóstico del Trastorno Bipolar tipo I sólo exige la ocurrencia actual o histórica de al menos un episodio maníaco. La gran mayoría de los individuos con este tipo alternan la Manía con Episodios Depresivos, pero éstos no son un requisito para la elaboración del diagnóstico.
TRASTORNO BIPOLAR TIPO II
El Trastorno Bipolar tipo II, en cambio, se define por la alternancia de Episodios Depresivos Mayores con Episodios Hipomaníacos.
CICLOTIMIA
La Ciclotimia es un desorden afectivo que consiste en la alternancia de fases con síntomas de depresión e hipomanía insuficientes para configurar un Trastorno Bipolar, durante perío- dos prolongados (2 años).

La clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Aso- ciación Americana de Psiquiatría enumera, además, una serie adicional de condiciones relacionadas al Trastorno Bipolar, con cualidades clínicas insuficientes para el diagnóstico (ver tabla).

En contrapartida, algunos de los investigadores más destacados en el área de los Trastornos Afectivos sostienen la definición de un “espectro bipolar” mucho más amplio.

Tipos de episodios

Típicamente, el Trastorno Bipolar (antes llamado Enfermedad Maníaco-Depresiva) se hace evidente mediante la alternancia de episodios maníacos, hipomaníacos y depresivos, puros o mixtos.

Los episodios maníacos e hipomaníacos son períodos bien definidos de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y de un aumento, también anormal y persistente, de la actividad o la energía. Ambos tipos difieren en la duración y, especialmente, en la severidad con que impactan en el funcionamiento cotidiano de las personas que los padecen.
Los episodios depresivos son etapas que representan un cambio respecto del funcionamiento mental anterior y durante las que el estado de ánimo parece dominado por sentimientos de tristeza, vacío o desesperanza, y/o se experimenta una pérdida importante del interés o placer por todas o casi todas las actividades.
Los episodios maníacos, hipomaníacos o depresivos con características mixtas son períodos que, teniendo todas las cualidades clínicas de un episodio propio de uno de ambos tipos, suman a ellas al menos tres síntomas del polo opuesto.

Los individuos afectados por alguna forma de Trastorno Bipolar suelen alternar fases agudas de uno u otro signo con períodos de eutimia (ánimo normal), o “virar” de un extremo anímico al otro (desde manía/hipomanía a depresión, y viceversa), sin solución de continuidad entre ambos episodios opuestos.

En todos los casos en que se da un total de cuatro o más fases agudas, de uno o ambos polos, en el término de 12 meses, se reconoce un patrón evolutivo particular que se identifica como Ciclado Rápido.

La mayoría de las personas con Trastorno Bipolar manifiestan por primera vez su enfermedad mediante un episodio depresivo, que puede diferir muy poco de la Depresión Unipolar; y se estima que entre el 20 y el 30% de las personas que acuden al médico por depresión o ansiedad pueden tener en realidad un Trastorno Bipolar.

Sólo el 20% de los Bipolares que inician su presentación con un episodio depresivo reciben el diagnóstico correcto en el primer año; y, en general, entre el debut de la enfermedad y el diagnóstico definitivo pasan 5 a 10 años.

Trastorno Bipolar y Trastornos Relacionados en el DSM 5

TRASTORNO BIPOLAR I

Al menos un episodio maníaco. Los episodios depresivos son típicos, pero no necesarios para el diagnóstico.

TRASTORNO BIPOLAR II

Al menos un episodio hipomaníaco + un episodio depresivo mayor.

TRASTORNO CICLOTÍMICO

Períodos de síntomas hipomaníacos y depresivos, que no son suficientes para los diagnósti- cos respectivos, durante al menos 2 años.

OTRO TRASTORNO BIPOLAR Y TRASTORNO RELACIONADO ESPECIFICADO

1. Episodios hipomaníacos de corta duración (2-3 días) y episodios de depresión mayor
2. Episodios hipomaníacos con síntomas insuficientes y episodios de depresión mayor
3. Episodio hipomaníaco sin episodio previo de depresión mayor
4. Ciclotimia de corta duración (menos de 24 meses)

OTRO TRASTORNO BIPOLAR Y TRASTORNO RELACIONADO NO ESPECIFICADO

TRASTORNO BIPOLAR Y TRASTORNO RELACIONADO INDUCIDO POR SUSTANCIAS/MEDICAMENTOS

TRASTORNO BIPOLAR Y TRASTORNO RELACIONADO DEBIDO A OTRA AFECCIÓN MÉDICA
Características y consejos

Entre las condiciones psíquicas que acompañan con frecuencia al Trastorno Bipolar, se destacan los Trastornos de Ansiedad (en especial el “Trastorno de Pánico”) y el uso patológico de alcohol y otras drogas.

Evite el consumo excesivo de alcohol. No deje de informar a su médico si ya ha iniciado un uso problemático de alcohol u otras drogas.
Su asociación con el trastorno bipolar es frecuente, y amenaza el éxito del tratamiento.

Menos conocida, pero muy relevante, es la asociación del Trastorno Bipolar con un grupo de enfermedades “físicas” que deterioran significativamente la salud y la calidad de vida. Sobresalen entre ellas los trastornos cardiovasculares (hipertensión y enfermedad coronaria), la diabetes, la obesidad, las dislipidemias, y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.

Ponga en conocimiento de su psiquiatra sus antecedentes personales y familiares de enfermedad cardiovascular, diabetes, sobrepeso, niveles elevados de colesterol o triglicéridos, tabaquismo. Informe a su clínico sobre el diagnóstico del trastorno bipolar.

Esta combinación se vería favorecida por una particular vulnerabilidad genética, factores propios del estilo de vida (tabaquismo, dieta inapropiada, falta de actividad física), y por las acciones colaterales de algunos de los medicamentos más usados para el tratamiento del Trastorno Bipolar.

Adopte un estilo de vida saludable:
• Evite el tabaco
• Siga una dieta balanceada
• Establezca una rutina de actividad física

El acceso oportuno a los cuidados médicos primarios puede acercar efectivamente la calidad de la salud de los bipolares con la de la población general. Para las personas con diagnóstico de Trastorno Bipolar, entonces, se recomienda el monitoreo regular del peso corporal, la glucemia, el metabolismo de los lípidos, la presión arterial, y la función hepática.

Otras asociaciones específicas merecen la atención delos médicos que tratan pacientes bipolares. Por ejemplo:

Visite períodicamente a su médico clínico. Acuerde con él el régimen más apropiado para monitorear su salud general y controlar los factores de riesgo vascular y metabólico.

• Se ha advertido una asociación con el Síndrome de Ovarios Poliquísticos; y los estudios diagnósticos para confirmar o descartar su presencia son recomendados para las mujeres que reciben el diagnóstico de Trastorno Bipolar.

Si usted es mujer y ha recibido recientemente el diagnóstico de trastorno bipolar, informe a su ginecólogo sobre la asociación conocida de su desorden afectivo con el síndrome de ovarios poliquísticos. Consulte sobre la oportunidad de hacer exámenes diagnósticos para descartarlo.

• Los bipolares con ciclos rápidos presentan una asociación frecuente con hipotiroidismo subclínico y, aunque la evaluación de la función tiroidea suele formar parte del examen diagnóstico de todos los trastornos afectivos, se recomienda especialmente en estos casos.

Si aún no se le ha indicado un estudio para valorar su función tiroidea, consulte con su médico sobre la indicación de hacerlo, en particular si la evolución de su trastorno bipolar ha presentado ciclos rápidos.

• Los bipolares con ciclos rápidos presentan una asociación frecuente con hipotiroidismo subclínico y, aunque la evaluación de la función tiroidea suele formar parte del examen diagnóstico de todos los trastornos afectivos, se recomienda especialmente en estos casos.

Si aún no se le ha indicado un estudio para valorar su función tiroidea, consulte con su médico sobre la indicación de hacerlo, en particular si la evolución de su trastorno bipolar ha presentado ciclos rápidos.

Las personas con Trastorno Bipolar parecen tener alteraciones de los ritmos biológicos.

La disminución de la necesidad de dormir es un síntoma común de la manía. En cambio, la dificultad para quedarse dormido es una manifestación frecuente de los episodios depresivos.

Adicionalmente, los trastornos del sueño pueden desestabilizar la evolución de los Trastornos Bipolares o, alternativamente, representar un signo precoz de un episodio agudo incipiente.
De este modo, el atento monitoreo del ritmo del sueño de los bipolares es de particular importancia para promover la recuperación de fases agudas, y prevenir recaídas durante los perío- dos de mantenimiento.

La planificación del tratamiento para el Trastorno Bipolar, en todos los casos, exige la combinación de dos tipos de estrategias:

• De corto plazo, con el propósito de inducir la remisióndurante las fases agudas.

• De largo plazo, con el fin de estabilizar y minimizar la frecuencia e intensidad de las recaídas. (HARRISON, LANCET)





Nunca acepte un plan de tratamiento que sólo incluya asistencia psicológica o psicoterapéutica.

Una y otra vez, sea minucioso en la información que provee a su médico sobre los antecedentes de su enfermedad afectiva y los de su salud general. Son indispensables para la selección de los agentes terapéuticos más apropiados para usted.


Forme una alianza sólida con su médico y participe activamente de su tratamiento. Es su derecho y mejora las perspectivas evolutivas de su enfermedad afectiva.

En todos los casos, los planes de abordaje mejor diseñados comprometen la participación de un equipo profesional multidisciplinario. Y, aunque las psicoterapias y las intervenciones psicoeducativas pueden resultar estrategias muy eficaces, no deben ser consideradas un recurso terapéutico válido para el Trastorno Bipolar si excluyen el tratamiento médico.

Para definir los componentes de este último y para el largo plazo, resulta muy útil la considera- ción sistemática de algunos factores:

1. La polaridad predominante en la historia particular de la enfermedad

2. La presencia o ausencia de síntomas de desorganización psíquica

3. La eventual historia previa de episodios mixtos recurrentes

4. La eventual historia previa de ciclos rápidos

5. Los antecedentes personales de enfermedad cardíaca o metabólica, los factores de riesgo para la mismas, y las acciones farmacológicas colaterales de los medicamentos usados.

La participación activa de las personas con diagnóstico de Trastorno Bipolar en la toma de decisiones propias de su tratamiento es un mandato ético y un derecho protegido por la ley.

También constituye una estrategia que promueve el compromiso y fortalece la adherencia, optimizando los resultados y mejorando el pronóstico evolutivo.